Vino de pronto,me senti un poco descontrolado y pudo convencerme a dudar de los comunes sentimientos que hasta hace poco me convecian, me pareció inverosímil, me había arrebatado y arrastrado al punto de llegar a desear sus finos e inocentes labios los cuales se veían sobresalir en su inmarcesible rostro.
El reloj, el tiempo no importaban, ahí estaba capaz de convencer con el misterio de su mirada al más escéptico e incrédulo en que el amor aun existe, y es un lenguaje universal.
Dios regocija al hombre una y mil veces esperaré impaciente el momento en que vuelva a bendecirme, mientras tanto espero sumergido en un delirio de amor
No hay comentarios:
Publicar un comentario